Encendió la linterna, se tomó del pasa manos y bajó los siete escalones que le respondieron con sordos crujidos que se perdieron en la oscuridad.
El piso áspero y húmedo le frenó el primer paso en el pasillo y el olor fermentado le abrió las aletas de la nariz. El aroma seco de los distintos grados de mostos mezclados con el de las maderas rústicas lo embriagó y dejó que lo penetrara, abandonándose al placer de volver en el tiempo a recuerdos queridos, lejanos, olvidados.
Respiró profundo y comenzó a avanzar lentamente. Una telaraña filosa se le prendió en el rostro y se la quitó de un manotazo, al tiempo que con el codo torcía una botella que le apuntaba con su insulso corcho derecho al pecho. La alineó a las demás: el leve polvillo hacía su obra.
Llegó a la cadenita, tiró de ella y la bombilla se despertó perezosamente, derramando su difusa luz amarillenta blancuzca grisácea. El silencio seguía velando el sueño de la cava.
Buscó en el rincón el cajón de duro incienso y lo acercó a los estantes de la derecha. Probó primero con un pie. Seguía firme aún. Subió el otro pie y comenzó la minuciosa observación. Ahí esta el demisec extra brut con la fecha del año de su nacimiento. Sacó dos botellas y las interpuso entre las luces de la linterna y la lamparita. Si. Eran ellas.Hoy era el día de descorcharlas, gustarlas, compartirlas.
CUENTO : 9-04-14
CARACTERÍSTICAS: imágenes sensoriales - personificaciones
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