domingo, 16 de febrero de 2014

PARADOJA

   Había llovido hacía unos días y la tierra aún conservaba cierta humedad. Al menos por la mañana, cuando el sol todavía no apretaba.
   Caminaba sin sentido determinado, cuando le llamó la atención que en un ramillete de hongos, uno de ellos, el más grande todos, tenía el techo rojo y unos lunares amarillos que ocupaban grandes espacios.
   Se inclinó a observar esa extrañeza y su sorpresa fue en aumento al descubrir que en su base tenía una puertita verde oscuro que se abrió intespectivamente y comenzaron a salir aquellos hombrecitos de ropajes llamativos: ajustadas calzas grises, enormes zapatones, camisolas de colores violentos, sus cabezas enfundadas en gorros tejidos, orejeras, con viceras o puntiagudos. Todos llevaban algún elemento de labranza al hombro y cantaban (una manera de decir) una canción en un idioma que no alcanzó a identificar.
   Conteniendo la respiración y moviéndose levemente, dio unos pasos detrás de ellos, evitando cuidadosamente de no pisarlos.
   Ellos en ningún momento percibieron su presencia (o si la advirtieron  LA  ignoraron) y pronto se perdieron dentro del almácigo de acelga.

CUENTO - 5-06-13

DIVAGACIÓN

   El camino de tierra está seco, pero húmedo. Despacio, porque este autito pequeño "coletea". Total es temprano. ¿Habré traido la llave del portón?. Si. Si siempre la tengo en el bolsillo del bolso. ¡Cómo me equivoqué con este bolso!, está lleno de compartimientos y bolsillos, pero no entra nada.
   ¡Qué día radiante! Luminoso. Casi enceguecedor. El caminito está verde, señal que aún no empezaron las heladas. No importa si estaciono en el sol, total después baja la temperatura.
   Bueno, ¡manos a la obra! ¿empiezo por el desyerbado? Ahí están las calandrias, haciéndome vuelo rasante, como siempre. ¿Qué se creen? ¿qué les voy a tocar el nido? A esta altura tendrían que haber aprendido que yo trabajo la tierra y ustedes están en el ceibo rojo-fuego-sangre. ¡Qué árbol generoso!: mitad de sus ramas secas, retorcidas, mutiladas por el cable de alta tensión y la otra mitad, doblada hacia el oeste, pleno de vida, hojas y flores. En el patio de la escuela había un ceibo centenario al lado del mástil y sus flores nos goteaban pétalos cuando formábamos para izar la bandera y la directora nos hablaba a los gritos "pelados", repitiéndonos siempre las mismas consignas. Claro, en aquella época las escuelas no tenían micrófono. En cambio yo ¡qué manera de usarlo! lo tenía encarnado en la mano. En la mano y en la voz. Y los chicos escuchaban. Hacían silencio y escuchaban. Ahora los pibes no escuchan nada. Nada y a nadie.
   ¿Seguirá viviendo ese ceibo? Tendría que pasar un día por la esquina de la escuela para echar una miradita y verlo de nuevo. Tengo que acordarme, porque después siempre se me hace de noche y salgo "a los piques".
   Las calandrias siguen alborotando con sus gritos ¿por qué no se van a competir con el bochinche de los loros? Loros y cotorras.  ¡Insoportables! No paran nunca. No termino de imaginarme cuántas cosas tienen para contarse que no sea el chismerío diario de cuánto alimento consiguieron, los nacimientos y las nuevas parejas. Bueno, no se diferencian demasiado de los humanos, entre ellos y aquellos, casi que prefieron este cotorrerío y el vuelo rasante de las calandrias.
PROSA  29-05-13

miércoles, 12 de febrero de 2014

CONSUMISMO SALVAJE

Cuotas. Tarjetas de débito.
Tarjeta de crédito.
Cuotas. Televisor. MP4.
Tarjeta. Tarjeta.
Cuotas. Automóvil.
Pileta climatizada. Alarma.
Cuotas. Tarjeta. Tarjeta.
Lancha. Viaje al Caribe.
Sistema de monitoreo láser.
Cuotas. Tarjetas. Tarjetas.
Ampliación de la vivienda.
Nuevos muebles. Nuevo televisor.
Cuotas. Tarjetas. Tarjetas.
Cabaña en la costa.
Crucero por el Mediterráneo.
Cuotas. Tarjetas. Tarjetas.
A.C.V.

POEMA - 23-05-13

SIEMPRE HAY UN NUEVO DÍA

   La noche de insomnio fue larga y densa. Vueltas y vueltas, buscando la posición adecuada que nunca encontró. Con los ojos cerrados aún, regresaba a las imágenes que la perturbaron durante horas: los gestos que se hicieron y no debieron y los que faltaron, esa infinitud de palabras que se cruzaron, que tendrían que haberse evitado y todas las que se guardaron y eran las que en realidad se tendrían que haber dicho. Y los silencios. Pesados, incómodos, pegajosos, que impusieron la distancia definitiva. Todo tan doloroso. Inútil y desafortunadamente doloroso.
   Abrió los ojos y contuvo la respiración. Con un esfuerzo de voluntad supremo corrió las sábanas y se sentó. Suspiró sonoramente y se puso de pie.
Lentamente se acercó a la ventana y la abrió. Un día azul la golpeó con toda su luminosidad. El aire frío le mosdisqueó la piel y un trino de calandrias le dio la bienvenida. El sol ya estaba alto y salpicaba motas amarillas en los techos, los bordes de las viviendas y las ramas que ondeaban apenas.
Fue hasta el placard, eligió cuidadosamente cada prenda y se vistió. Se maquilló discretamente pero recargó con rimel las pestañas, arqueándolas.
Sonrió y salió a la vida.

PROSA .  9-07-13
Inspirado en el óleo con el mismo título, de mi autoría.
 

AMOR SIGLO XIX

Tenía que ser él.
Él, o ningún otro.
¿Cómo conseguir
su mirada?
¿Existía algún método
para que esos ojos negros
la registrasen?
Ya lo había probado todo:
pasaditas enfrente,
caída de párpados,
pañuelito en el suelo,
esquelas aromáticas,
mensajes a través de terceros,
invitaciones a sus galas,
su morenita espiándolo.
Si. Lo había intentado todo.
En vano.
No lo pensó más
y se bajó del coche.
Con sigilo entró en la choza.
La hechicera la esperaba
rodeada de potes
con diversas infusiones
y en un vaho de niebla y perfumes.
Le extendió la bolsita con los reales
y pronunció su nombre.
Por primera vez en voz alta.
El conjuro se ponía en marcha.

POEMA.  3-07-13

martes, 10 de abril de 2012

ADOPCIÓN


Ante el avance paulatino e incesante del aborto en nuestro país escucho a muchas personas e instituciones - ya sea científicas, políticas, religiosas, etc. - que se rasgan las vestiduras (con razón) haciendo todo tipo de declaraciones a favor de la vida, pero no he escuchado a nadie proponer una solución.
Me refiero a la solución simple y elemental: la adopción.
Si cada vez que una mujer pide un aborto, surgiese un matrimonio que se ofreciese a contenerla, acompañarla y sostenerla (incluso económicamente) y adoptar al niño no deseado por la madre ¡cuántas vidas de niños inocentes se podrían salvar!
Creo que todos estamos muy cómodos y nos falta ir a los hechos concretos. ¡Qué bueno sería que un grupo de ciudadanos especializados (abogados, médicos, padres de familia, etc.) presentaran un proyecto de ley a nuestro Poder Legislativo para poner en práctica una forma ágil y rápida de adopción para estos niños no deseados (y tantos otros abandonados que pasan meses y hasta años en manos de jueces e instituciones de asistencia)!
Me parece que ya pasó la hora de hacer declaraciones. Es el momento de actuar. De acciones concretas, urgentes y eficientes.

domingo, 9 de octubre de 2011

Hola Alis. De ha poco he ido leyendo lo que tenés publicado en el blog (lento, porque no me gusta leer en la compu) y quería decirte que todo me ha gustado, lo que contás de tus viejos es lo que más me ha emocionado y me he llenado de recuerdos.
Recuerdo cuando tu mamá cantaba, recuerdo la quinta con los papelitos y las plumas para espantar los pajaritos, etc., etc., pero sobre todo la cantidad de cosas ricas con que nos invitaba tu mamá!!!
Norma Ardusso